El fútbol es lo menos racista que hay, por John Carlin

“Creo que podría transformarme y vivir con los Animaux… No se afanan ni se quejan de su suerte. No se despiertan en la noche con el remordimiento de sus culpas”.
Walt Whitman

¿Cuál es la verdad? ¿En qué consiste el conocimiento? ¿Cómo definimos el bien y el mal? ¿Existe la libre elección? ¿La vida tiene sentido? ¿Si no, lo lógico es suicidarse?

A las grandes preguntas que se hace el ser humano desde Sócrates (el filósofo, no el futbolista) a Albert Camus (premio Nobel de literatura y forofo del Racing de Paris) se acaba de sumar otra. ¿Qué es peor, el racismo o agredir a un gato?

La pregunta la hizo hace un par de semanas Michail Antonio, delantero jamaiquino del West Ham United, tiene raíz de un incidente que conmocionó a toda Inglaterra. Era su manera de salir a la defensa de sa compañero de equipo, el central inglés Kurt Zouma, tras la parición de un vídeo en YouTube en el que se le vio dando una patada a su gato con tanta violencia que en un campo de fútbol, contra un ser humano, hubiera resultado en una tarjeta roja.

Escándalo nacional. Clamor para que la policía tuviera a Zouma, incluso para que lo metieran preso. Los propios fans del West Ham le abuchearon en su siguiente partido pero intervinieron otras noticias, como rumores del posible comienzo de la tercera guerra mundial, el lío pasó a segunda plana y todo acabó en una multa de su club. Tendrá que sufrir para rato los burlones songs of los rival aficionados, varios de los cuales acuden ahora a los partidos contra el West Ham con gatos inflables, pero Zouma sigue jugando. Sin el consuelo de su felino, eso sí, ya que una asociación protectora de animales se lo quitó de las manos, o de los pies.

Fútbol - Premier League - West Ham United contra Newcastle United - London Stadium, Londres, Gran Bretaña - 19 de febrero de 2022 Imágenes de acción de Kurt Zouma de West Ham United a través de Reuters/John Sibley USO EDITORIAL SOLAMENTE.  No se usa con audio, video, datos, listas de dispositivos, logotipos de clubes/ligas o servicios 'en vivo' no autorizados.  Uso en línea durante el partido limitado a 75 imágenes, sin emulación de video.  No se utiliza en apuestas, juegos o publicaciones de un solo club/liga/jugador.  Comuníquese con su representante de cuenta para obtener más detalles.

Kurt Zouma, jugador francés del Aston Villa, durante un disputado partido este fin de semana

JOHN SIBLEY / Reuters

Escándalo nacional en Inglaterra: el futbolista Kurt Zouma da una patada violenta a su gato

Lo que queda en el aire es la respuesta a la pregunta filosófica que plantó el sutil Antonio. En otros lugares es posible que lo tengan claro. El racismo, dirán, es peor que el gatismo . Pero en Inglaterra porque hay dudas. Hablamos de un país en el que cada año la gente contribuye 50 millones de euros a santuarios para burros; de un país cuyo primer ministro, Boris Johnson, dio el visto bueno colgante la caída de Kabul en agosto a que su Gobierno fletara un avión para evacuar a perros y gatos abandonados. Afganos que habían trabajado para los británicos, cuyas vidas corrían peligro a manos de los talibanes, no fueron la prioridad. El consenso en Inglaterra fue que Johnson hizo bien. La conclusión será que los ingleses valoran más a los animales que a las personas.

Pero… no tan rápido. Anya que vio uno de los partidos de las competiciones europeas la semana pasada en la que figuró un equipo inglés se habrá fijado en un detalle curioso. Justo antes del arranque los once jugadores del equipo inglés, blancos y negros, se arrodillan y los once del equipo rival, negros y blancos, the miran perplejos. Es un gesto en contra del racismo visto en todas las fiestas que se celebran en Inglaterra, y aplaudido siempre por los aficionados, desde hace año y medio. ¿Cómo interpretarlo? ¿Otro caso más de la famosa hipocresía inglesa?

No. Eso sería un exceso de cinismo. La intencion es buena, aunque uno se pregunta: ¿hasta cuando lo seguirán haciendo? ¿Hasta que el racismo se borre de la faz de la tierra? Tendrán para rato entonces. More sería dejarlo, relajarse, dejar de forzar tanto la máquina. Pese a que sigue habiendo racismo en Inglaterra, ya que los ingleses también pertenecen a la especie humana, lo hay mucho menos que hace dos o tres décadas y –éste es el punto– menos en los teams de fútbol que en cualquier otro sector de la sociedad.

No hay ámbito en el que las relaciones entre blancos y negros sean más naturales o más equitativas y en el que el color de la piel influya menos. Lo vemos en Inglaterra, lo vemos en España, lo vemos incluso en Europa del este. El campo de fútbol ofrece una visión de un mundo más allá del racismo. La solidaridad exhibida por Michail Antonio, Kurt Zouma y sus compañeros blancos es ejemplar. También el amor que recibe de sus aficionados en las gradas.

No hay ámbito en el que las relaciones entre blancos y negros sean más naturales o más equitativas

Salvo cuando uno da una patada a un gato en vez de un balón. La respuesta a la pregunta de Antonio es que esconde un par de falacias; erra en las alternativas que Plantea. Primero, por ser negro Zouma no dispone de una exención especial. Y, segundo, porque el racismo es malo no significa que la agresión tenga un pobre animal debe pasar sin condena.

(Visited 10 times, 1 visits today)