Jorge Forchino, jugador de fútbol, ​​creador de los bailes populares y emprendedor | NoticiasNet

Fue jugador de fútbol en las décadas del ´70 y ’80, tuvo un gran paso por el club Villa Congreso, pero también por el viejo y desaparecido Ciclón, su nombre es Jorge Forchino a quienes muchos viedmenses y maragatos conocieron en los ’90 cuando Volcó a la producción de espectáculos y fundó varios locales bailables que son grabados hasta el día de hoy.

Quién en la Comarca no recordará a Goliat, el gigante bailable o Maroco Tropical, lugar elegido por cientos de personas en la época que la cumbia estaba demoda. También fundaron Cocoa, Black Tropical y el famoso Crucero Bailable, bailanta en donde se presentará entre otros la mismísima Gilda.

Entrado el nuevo siglo, Forchino comenzó a marchar en su emprendimiento de autitos para chicos en la costanera y hoy continúa su labor con la propaladora.

Oriundo de la provincia de Santa Fe, Forchino jugó en clubes como Colón y Olimpo de Bahía Blanca, entre otros. Fui gentilmente deportado a su casa, en la calle Tucumán atrás del hospital Artémides Zatti de la ciudad de Viedma.

Para conocer sobre sus orígenes y su actualidad, NoticiasNet dialogó con el propio Forchino, quien hizo un repaso por sus 78 años de vida, que hoy lo encuentran como padre de Gabriela, Jorgelina y Wendy Daiana.

Además es abuelo de Lucas Malacarne el jugador de Sol de Mayo que se hizo famoso por hacer los goles que liminaron à Rosario Central en la Copa Argentina y sus otros nietos son Josefina, Iván, Alejo, Matías, Franco y Yamila Daiana.

Comienzo

“Tenía 7 años cuando comenzó a jugar fútbol en el Club Alma Fuerte de Las Rosas, en la provincia de Santa Fé, el mismo pueblo donde está Leo Poncio y juega en el Williams Kemmis. Yo jugué en contra del papá, pero en realidad somos medios parientes, porque la hermana de mi papá, margarita se encontró con el tío de Leo Poncio”, contó Jorge a modo de anécdota.

A los 15 años debutó en la primera y su destacada labor en la cancha fue observada por el Club Unión de Santa Fe, que buscaba futuras promesas de jugadores.

“Me vieron y me citaron para tres meses después, pero a la semana recibieron una carta, era de Colón de Santa Fé y me citaron a una práctica. Esto se dio así porque en Totoras, el pueblo en dónde jugamos, el contaron a la gente de Colón sobre un pibe de 15 que jugaba muy bien. Entonces hice la prueba, me fue bien, me dijeron que si no iba a Unión podría ir a Colón, volví a mi club y seguí jugando”.

Pasado unos meses “aceptó la invitación y comenzó a jugar en la primera de Colón, a los 17 jugaba al lado de Pérez Lindo, quien jugó en River Plate. También jugué con El Pichón Vitali, entre otros”.

A los 18 años de edad, como a todos los jóvenes de la época, “me llegó el momento de hacer la colimba. Antes de eso moi a Rosario para hacer prueba de tiro porquería hacer el servicio militar en tierra, mi intent era hacer la colimba en Santa Fe o Rosario y seguir jugando al fútbol en Colón, pero me tocó Marina con el número 956. Eso me trajo al Sur”.

Ya instalado en Punta Alta, en la zona de Bahía Blanca, “al cuarto día de llegar a Campo Sarmiento, estábamos en fila, éramos unos 400 pibe y apareció un suboficial, me llama, doy un paso adelante, se me acerca y me dice : “Usted tendrá dos alternativas para jugar en cualquier equipo de la liga del sur o en Olimpo. Si juega en Olimpo pasará los dos mejores años de su vida, sino la pasará volando. No lo pensé dos veces, jugué para Olimpo”.

Cabe señalar que el Suboficial era también un directivo del Club y que en esa época “cuando te tocaba la colimba el Club para el cual uno jugaba no podía negar el pase, así que de Colón pasó a Olimpo y jugué pendante los años 1968 y 1969 ”.

Por aquellos años Forchino jugó para Olimpo, pero también para el Seleccionado de la Base.

Justamente jugando para Olimpo fue visto por directivos de Villa Congreso, que comenzaban a jugar en nacional y necesitaban refuerzos,

“En 1970 se juntaron Oscar Farías y Remo Costanzo, me vieron en un partido y me citaron a juzgar en Villa Congreso, en Viedma. La pregunta ¿dónde queda Viedma?”.

Fue así que le pagaron el pasaje para que viniera a Viedma para participar de un partido amistoso con Fátima, el día de la prueba debutaba Miguel Nardi, “el mejor 9 que vi en la región, hicimos siete goles. Recuerdo que jugamos en cancha donde hoy está el estacionamiento de La Anónima, calle Alvaro Barros”.

Al preguntarle qué fue lo que lo llevó a venir a la pequeña ciudad de Viedma, Forchino fue contundente y expresó: “Me gusta el fútbol, ​​el río, la pesca y la caza, que mejor lugar que Viedma, que iba a decir que no , si es uno de los lugares más lindos del país, no lo dude, lo consulted con Cristina mi mujer, que trabajó en la base naval como administrativa y nos vinimos, pero lo hice yo y con el tiempo ella”.

En ese momento, “Viedma terminó en mi casa, en la calle Tucumán, detrás del hospital”.

Ya en la capital provincial Forchino jugó para Villa Congreso, luego lo hizo en el Ciclon como refuerzo, siempre en los nacionales, “hicimos muy buenas campañas, pero siempre perdíamos con Cipolletti”.

los bailes

El año 1979 fue bisagra para Forchino, en esa fecha tuvo su padre víctima de cáncer. En la década de los 80 siguió, jugando pasando por la mayoría de los clubes de la Comarca.

Entrados los ´90 llegó la etapa de productor musical, haciendo los “Bailes de Forchino”, con bandas como Los Bárbaros, a quienes los bautizaron como los Reyes del Ritmo, Star 2002, grupo Astral y otros.

Durante esta década se ha dedicado a la organización de bailes, primero en barrial clubs y fondos nocturnos locales como Maroco Tropical, Black Tropical, Cocoa, El Crucero Bailable y Goliat el Gigante Bailable.

Cuando llegó el nuevo milenio, el siempre emprendedor Jorge Forchino empujó una pista de autos para niños, que funcionaba en la plaza Belgrano, en la costanera de Viedma.

A la par continuó con la propaladora, herramienta que comenzó a utilizar la época de los grandes bailes populares par ser el mismo que encargaba de la difusión, actividad que realizó junto con una de sus hijas.

Cuando finalizaron los bailes, Forchino siguió con su propaladora, pero ahora publicitando eventos particulares o municipales, según quiénes lo contrataran.

Actualmente a sus 78 años de edad continúa con esta actividad, motivo por lo cual se lo puede ver diariamente recorrer las llamadas promocionando algún espectáculo próximo a realizarse.

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