“La jauría”, un viaje de la violencia a la luz en la selva colombiana

Marina Estévez Torreblanca
San Sebastián (España), 22 sep (EFE).- El colombiano Andrés Ramírez Pulido ha querido plasmar “un viaje de la oscuridad a la luz” en la película “La jauría”, que cuenta la historia de unos jóvenes delincuentes confinados en terapia. centro en medio de la selva, donde la meditación se mezcla con el trabajo forzado.

La película, proyectada este jueves en el Festival de Cine Español de San Sebastián, en la sección Horizontes Latinos, demuestra que salir de la violencia no será fácil para el protagonista, Eliú, interpretado por Jhojan Stiven Jiménez, ni para sus compañeros, ni para el adultos que les protegen en prisiones y centros de menores.

“¿Qué hacemos con la gente que está encerrada en lugares que son caldo de cultivo para cometer más delitos?”, se pregunta el director y guionista en conversación con EFE.

Ramírez Pulido inventó este bizarro centro de terapias de culto en el que Eliú y el resto de los chicos, incluido su excompañero, El Mono, se enfrentan a la oscuridad de la naturaleza humana.

Aunque se trata de un espacio de ficción, el director también ha querido resaltar la vocación comercial y la explotación de los presos en determinados establecimientos penitenciarios bajo el pretexto de la reinserción.

PELÍCULA MULTICAPA

Pero hay más líneas argumentales que se abren a medida que avanza la película. Durante su encierro, el protagonista deberá salir a la calle para enfrentarse a su pasado y la reconstrucción de un crimen, algo que le conmoverá intensamente. “Para ver la luz hay que bajar a la oscuridad, es un viaje paralelo”, remarca Ramírez Pulido.

Eliu se acercará a un momento “epifánico”, al que probablemente no podrán llegar la mayoría de sus compañeros de prisión ni su propio hermano pequeño.

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