La Jornada – La película Niña sola, de Javier Ávila, cuenta una historia de feminicidios

En septiembre de 2016, cinco mujeres fueron asesinadas impunemente en Tijuana. Javier Ávila, cineasta de dicha ciudad, incursionó en sus crímenes y quiso saber más, “para tratar de listening cómo es que esto estaba pasando… Y realmente no había información”, contó en entrevista.

Indagando sobre los feminicidios, Ávila modificar ponerse en contacto con la madre de Cintia, una de las jóvenes que habían sido privadas de la vida ese año. Arcelia quería dar a conocer lo que le había pasado a su hija, así que recibió al documentalista y le contó su historia así como la relación que ella sostenía con un hombre violento.

“Nos damos cuenta de que hay un ciclo de violencia que ayudó a Arcelia del cual Cintia estaba tratando de escapar, y fue atajada por este hombre”, contó Ávila. Entonces planteó a Arcelia hacer un documental para narrar la tragedia. “Ella tenía esta necesidad de contar lo que le había pasado a Cintia y vio a este reportaje como una denuncia”, dijo el cineasta.

De esa manera comenzó nina sola, el primer largometraje de Ávila. Narrar una historia tan delicada fue para el realizador una labor de intermediario. “Lo que creo que necesita es que su voz se escuche, entonces mi interés era hacer un largometraje no como un arma justiciera, sino como lo que es: una película. ¿Para que veas cintas? Yo los veo para senser, para conectarme con el mundo que me rodea”, detalló el documentalista.

Procurando respetar el duelo de la familia de Cintia, Javier Ávila decidió hacer de los testimonios la columna vertebral de su documental. “Quería que las voces de ella resonaran en nuestra conciencia, y lo que este tipo de imágenes, sobre todos los espacios más íntimos mostraran, creo que eso habla más de lo que nosotros podemos expresar con palabras”, dijo.

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