‘Licorice Pizza’ (2021) opinión: gracias por la mejor película por su primera hora, pero no por la segunda

El estreno de una nueva película de Pablo Thomas Anderson es todo un evento para cualquier amante del septimo arte. En su haber hay auténticas joyas como ‘Magnolia’, ‘Pozos de ambición’ o ‘El hilo invisible’, por lo que es lógico esperar mucho de cualquier cosa que lleve su firma.


Con ‘Licorice Pizza’ se han conseguido algunas de las mejores críticas de su filmografía y tres nominaciones al Óscar tan IMPORTANTE como mejor película, mejor dirección y mejor guía original, pero lo más curioso es que luego quizás lo que más brilló de la función es el trabajo excepcional de los debutantes Alana Haim y Cooper Hoffman.

Viajando de nuevo a los 70

No es la primera vez que Anderson sitúa una de sus películas Durante los años 70, época en la que él mismo era un niño, a menudo con un toque nostálgico pero sin dejar que eso canibalice la propuesta. Is como si no le interesa tanto desconectarse de la realidad como jugar con ella, moldeándola para extra lo que requiere de ella y ofrecer una visión idealizada hasta cierto punto.

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Aquí eso es algo que tiene dos caras. Por un lado, el prime time de ‘Licorice Pizza’ es una deliciaen lo que todo gira alrededor de la fascinación que Alana despierta en Gary, con la primera pasando por un momento en su vida en el que ha de tomar el toro por los cuernos y ver hasta dónde puede llegar, mientras que el segundo es un aún un adolescente que ya lleva por sus sueños, sin importar los baches que pueda encontrar por el camino.

Pizza de regaliz Escena Pelicula

Anderson bordeó la dinámica que surge entre ambos, apoyándose para ello en la frescura que transmiten Haim y Hoffman a sus respectivos personajes, pero también en la micica que comparten, la cual lleva a que nos podemos creer perfectamente que acaben siendo una pareja, grandes amigos o ambas cosas. La química entre Haim y Hoffman es algo casi sobrenatural.


Esa primera hora se centra casi en exclusiva en ello, acercándoles peligrosamente para que acaban probando a volar (hasta cierto) en solitario. El ímpetu de Gary parece tener un techo claro, tal y como prueba su experiencia televisiva, mientras que Alana acaba despertando su lado más práctico para ir en la dirección que crea debe y merece.

El último de lo anecdótico

Escena de pizza de regaliz

Surge entra en una bifurcación que no sienta demasiado bien a ‘Licorice Pizza’, a film en la que hasta entonces los momentos habían sido más importantes que el conjunto, pero es como si Anderson seducir por ciertos reales para imprimir à la film de un componente episódico bastante menos estimulante de lo que habíamos visto hasta entonces. Ya antes había cierta tendencia a ello, pero integrándola con mucha mayor fortuna en el relato.

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