Los nuevos Sony LinkBuds nos acercan a la película ‘Her’

la pandemia ha acelerado muchos de los cambios que solíamos ver a cierta distancia. Por ejemplo: el trabajo en remoto, que hasta hace no mucho se prevé algo atípico, ahora está socialmente aceptado –e incluso es deseado–, bien se en un formato híbrido o prescindiendo por completo de oficinas. Este cambio tiene, además, una segunda derivada: nos comunicamos más a menudo mediante canales digitales –well sea mediante videollamada o mensajería–.

Paralelamente, el uso de asistentes virtuales o servicios digitales ha ido en aumento durante los últimos años. Y seguirá siendo así durante mucho tiempo considerando la inevitable informatización de los hogares, la expansión de los citados asistentes y la irrupción de nuevos servicios que proponen hasta ahora ideas inimaginables –como jugar en la nube o sumergirnos en un mundo virtual como el metaverso–.

Hablar en 2022 de una vida cada vez más digital puede parecer algo ridículo teniendo en cuenta las cotas de informatización que tiene la sociedad actualmente. “Nuestra vida es extremadamente digital en la actualidad”, dirán algunos. Y si, es cierto. Pero, si miramos lo que está sucediendo a nuestro alrededor, es obvio también que nuestro vínculo con la tecnología será aún mayor en el futuro. Lo real se entrelazará aún más con lo virtual. Y la pandemia no ha hecho más que acelerar ese proceso.

Para abrazar satisfactoriamente todos esos cambios que inevitablemente llegarán, uno de los retos a los que se enfrenta la industria tecnológica es el desarrollo de nuevos conceptos que permitan estrechar el entre lo real allí lo virtual. Y todo ello, además, ha de ser con la máxima invisibilidad posible. Es decir: tecnología que nos enriquece, pero sin ponerse en la mitad de nuestro camino (visual o funcionalmente).

El nuevo producto de Sony, bautizado con el número de LinkBuds, es la primera iteración de un concepto con el que la marca japonesa pretende encarar ese mundo en el que empezamos a sumerjirnos. Se trata de unos auriculares que pretenden ser invisibles, habitar en nuestros oídos de forma casi permanente y estar listos para interactuar con el mundo virtual en el preciso instante en el que lo necesitamos. Una especie de recreación de Ellapero sin la historia de amor que nos conmovió en los cines.