Un pensamiento ciudadano | Jornada y lucha espiritual humana… En una película – El Sol de Hermosillo

Película dirigida por Guillermo del Toro (Memo del Muu) y para entrar de lleno con mi impresión de esta película, empiezo diciéndote que simbólicamente “el callejón” es el sistema social en el que hemos vivido el ser humano por miles de años, la dinámica o forma en que trabaja este sistema social es lo que favorece que las almas se extravíen; esa es su función. Tal vez le debieron llamar el laberinto de las almas perdidas, pero, así se llama el libro de William Lindsay Gresham y la palabra laberinto, ya la había usado “Del Toro” en otra película de la fauna interdimensional.

Un cliché clásico que en muchas películas hemos visto una y otra vez, pero Guillermo del Toro lo lleva a une nuevo nivel de hijo torturado, maltratado, abandonado, no valorado por el padre… lo que lleva a este personaje a una eterna búsqueda de aceptación en cada persona que se le cruza por enfrente y de quienes, simplemente no pueden apoyar no ser aceptados. Sin darse cuenta que es él mismo quien no se acepta e irremediablemente se ahoga en su desesperación.

Este personaje protagónico simboliza a la humanidad, que lucha dentro del círculo vicioso que es el system de vida dentro de gobiernos, religiones, economías, corrientes de “pensamiento” y modas, que juegan el papel de un laberinto descomunal, en el que se nos Encierra por medio de la manipulación de las creencias y miedos, siguiendo al espíritu humano por medio de la mente y su verdugo, el ego.

El personaje protagónico, es decir, la humanidad, en su búsqueda de aceptación es atrapada por el ego, el culto a la personalidad, negándose aún más al creer que “ser más” que otros es la respuesta. Las inseguridades, los complejos de inferioridad y los traumas más el ego démedido, son una mezcla que es dinamita y es el problema del personaje principal.

Lo que este films nos pone de frente sin que la mayoría lo note, es que el personaje cumple 5 roles durante la película…

—El hijo atormentado no querido.

—El autoexiliado.

—El aprende.

—El todopoderoso (cree él, por su ego).

—El paria, el deseo humano.

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