¿Vale la pena ver la película de terror argentina?

hacer del sonido por si mismo el vehiculo principal para materializar el miedo, ha dado como resultado pasajes tan electrizantes y terroríficos como “La Música de Eric Zann”, genial y poco referido relato del legendario HP Lovecraft; o la retorcida producción británica “Berberian Sound Studio”, dirigida por Peter Strikland en 2012.

Es en esos parajes que sumerge “El prófugo”, producción argentina dirigida por Natalia Meta —“Muerte en Buenos Aires” (2014)—, luciendo una sobriedad agobiante, producto del transitar de la cámara casi impassive, sólo sacudida apenas por cortes que se manifiestan cual si contexto bocanadas ante la inminente pesadilla; la cual hacia la parte final habrá de explotar coqueteando con lo esperpéntico.